En estos momentos te escribo desde Bali donde he venido a pasar un mes.
Si hace más de 4 años no hubiera tomado la decisión de darle un cambio a mi vida, estaría ahora mismo trabajando en la asesoría de empresas, con el humo sobre mi cabeza porque enero y julio son los peores meses de trabajo: cierre de año, cierre de trimestre, impuestos anuales, facturas, llamadas…
Reconozco que tenía mucha libertad para decidir cuándo me cogía mis vacaciones, pero también sabía que tenía fechas vetadas en el calendario: enero, abril, julio y octubre. (más…)
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